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lunes, 24 de marzo de 2014

Ruta serrana: 9 elementos por los montes de La Dehesa - Royo Odrea - Los Vizcainos - Potiche

 Buenos y globeros días tengan vuesas mercedes.
 
  Ayer, domingo 23 de marzo, pudimos realizar una auténtica ruta serrana, y además, con un grupo más que nutrido de compañeros, a saber, Pablo R., Yellow, Pedro y Paco Lara, Andrés, Fran, Francho, José y este que suscribe.

 La propuesta fue hecha durante la semana por Pablo, a la que bien pronto nos unimos el grupo, en la que Pedro se encargó de diseñar la ruta y donde finalmente, y según se iban sucediendo los acontecimientos, fuimos cambiando el itinerario conforme nos iba dictando el propio recorrido. La zona a visitar está enclavada entre Ayna y Bogarra, pasando por las aldeas de La Dehesa, Royo Odrea, Los Vizcainos  y Potiche

 La quedada inicial la hicimos a las siete de la mañana, pues para llegar a la zona donde teníamos previstos ciclar hay una hora de camino, así pues, madrugada reglamentaria y camino hacia La Dehesa. Para iros situando, este pueblo está en la carretera de Bogarra a un par de kilómetros del cruce con Ayna.

  Llegados allí desmontamos las bicicletas de los coches, tomamos algún que otro alimento para ir metiendo algo de calor y azúcar al cuerpo e iniciamos en muy poco tiempo la ruta, pues se nos presentaban cuestas no demasiado largas, pero eso sí, con grandes desniveles en todo el recorrido.
  Transcurridos unos escasos 3 kilómetros primer órdago de cuesta y allá que nos vemos padeciendo, pues en frío estas cuestas de casi un 20% de desnivel se clavan bastante, además, con un terreno bastante roto, de modo que los últimos 20 metros fueron imposibles para los que allí estábamos, pie a tierra y a seguir con la marcha.
 Pasada la cuesta nos adentramos en la zona de la fuente de la Parra, donde íbamos a tomar un antiguo camino que se dirige hacia Royo Odrea, camino que se transforma en senda pues ha dejado de ser utilizado hace ya muchos años, y es que como podéis ver en las fotos, también los cortijos que por allí existían también están abandonados.

 Terminada la senda cogimos otro camino que picaba hacia arriba de nuevo, y con la misma rabia que el anterior sólo que bastante más largo. Pues nada, a sufrir que toca otra vez y además con tan mala suerte que tenemos el primer pinchazo de la mañana; parada para arreglar y esperar a quien se ve así, pues es esta la forma como se debe ciclar, al menos en este grupo.

 Pero terminada la cuesta, otro pinchazo más, ya sabéis, cuando se circula con un grupo de nueve personas es muy normal que pasen estas cosas. Total que la mañana iba pasando y los kilómetros también, solo que mucho más despacio, pues entre sendas y perfiles del 20% la cosa no daba para mucho más.

 Así que seguíamos con el plan establecido, sólo que unos kilómetros más adelante, después de una bajada meteórica hacia el río mundo, avisé a los compañeros de la posibilidad de visitar la "cueva ahumada", a la que rápidamente todo el mundo contestó que sí. Pues nada, primer desvío de la mañana y allí que nos plantamos.

 Más que una cueva, se trata de una abrigo de montaña bastante grande, situado en el fondo del barranco por donde circula el río mundo a escasos metros de la misma. Una zona con unos paisajes absolutamente privilegiados y que no son muy conocidos (por suerte). Esta cueva ha tenido que ser utilizada durante siglos y siglos, y últimamente muy útil para guardar el ganado por las noches. Quiero recordaros, que no muy lejos, en esos mismos montes se encuentra la cueva del niño, unos de los tesoros de la prehistoria que aquí tenemos. Quien sabe desde cuando ha sido habitada esta cueva.
 Visitada la cueva tocaba subir de nuevo todo el barranco, pero antes de seguir hacia la aldea de Los Vizcainos, decidimos parar en otro cortijo abandonado para tomar el almuerzo. Terminado el almuerzo tomamos camino de la aldea citada, continuando con ese paisaje privilegiado que por allí existe, y esta vez, con el río Bogarra discurriendo a nuestro lado.

 Dada la hora que se nos estaba haciendo decidimos realizar la segunda variación del camino, y es que en vez de ir directos a Bogarra, nos íbamos a plantar en Potiche para tomar algo fresco, pues el calor empezaba a apretar. Allí en Potiche existe un bar-restaurante donde te atienden bastante bien, con simpatía, como hace falta.

  Desde aquí continuamos unos kilómetros por la carretera hasta encontrar una pista que nos iba a llevar hacia la aldea de El Griego. Por fin parecía que íbamos tomando el tono, así que Pedro decidió que podíamos coger la senda que desde esta aldea se dirige hacia la  fuente de la Parra, senda que se encajona en el fondo de una pequeña rambla y que te permite realizar un delicioso trayecto entre pinos y además nada complicados. 

 Transcurridos algunos kilómetros en la senda fue el momento de dejarla, pues debíamos tomar un camino que nos iba a llevar de vuelta a La Dehesa, donde daríamos por terminada la ruta del día.

  ¿Qué deciros de los que allí íbamos? Que son grandes compañeros vaya por delante, y para seguir, que están todos más fuertes que el vinagre, da gusto ver como suben, bajan, hacen sendas...¡y yo a padecer! En fin, ya sabéis que sigo teniendo una estupenda mala forma de carácter anual, y que además trabajo en ello para poder mantener semejante nivel, que no es nada fácil. 

  Y por supuesto, deciros que la última incorporación al equipo, Francho, es todo un descubrimiento. Persona tranquila, cabal, con buen pedaleo y mejor cabeza, esperemos que continúe con este grupo todo el tiempo que él quiera.

  Quiero insistir en que los parajes de la zona son espectaculares, podemos decir que algunos de los cortados y barrancos que allí tenemos son de los parajes más espectaculares de la provincia, espero que las fotos os gusten. 


  El recorrido final fue de unos 37 km, y la media de unos 12 km/h, algo corta, pero es que la ruta la tomamos con tranquilidad por un lado, y por otro, algunas de las sendas que tomamos no daban para mucho más.

 Saludos Globeros...Edu



lunes, 24 de febrero de 2014

Motilleja bien vale un almuerzo

 Buenos y globeros días tengan vuesas mercedes.

 Ayer, domingo 23 de febrero tuvimos una ruta especial. Especial por el recorrido, especial por los que íbamos y especial por la visita de nuestro querido Eolo, globero de pro tal y como estamos viendo últimamente. Aunque sea muy repetitivo el tema del viento en esta tierra, es que para quien no conozca esta zona, os aseguro que cuando sopla el viento, al ser una tierra tan llana,  no queda un solo sitio donde te puedas refugiar.

 En cuanto a la ruta, se pretendía llegar hasta Motilleja, sólo que había dos trazados, uno más madrugador para hacer todas las sendas habidas y por haber de la zona de los Yesares, y otra, algo menos madrugadora y que pretendía llegar a Motilleja de modo más directo.

 Siento no poder poneros fotos de la primera de las rutas, pero es que este que suscribre salió con el segundo grupo, a saber, Fran (nuevo fichaje), Coronado y JuanCar. El primer grupo esuvo formado por Pablo, Pedro y Paco Lara, Fran (el de siempre), Andrés y José.

 La ida hacia Motilleja siempre la hacemos por la finca de Miraflores y he de decir que el día, a esas horas, se presentaba perfecto para la práctica del ciclismo, nada de viento (aunque parezca mentira) y un sol perfecto, total, que a un buen ritmo de pedaleo nos presentamos en la bajada al río, donde antes de empezar la misma, pudimos encontrarnos con Pascuy que había salido bastante antes; pensábamos que vendría hacia Motilleja con nosotros, pero tenía quehaceres en Albacete, que de buena gana hubiera seguido dándole al pedal con la grupeta.

 En la bajada pudimos ver como JuanCar, siempre que la cosa se pone algo más complicada, tiene un punto de técnica mejor que el resto, y se plantó abajo rápidamente. Los demás fuimos bastante más despacio, con Fran en pleno proceso de aprendizaje del que hemos de decir, que como siga así no va a haber quien le eche un galgo, os lo aseguro.

 Desde aquí y dada la hora que era tomamos el camino más recto hacia Motilleja, que sale de la parte inferior del puente de la carretera de Mahora, y en unos cinco kilómetros, picando todos hacia arriba nos plantamos en La Trilla, donde nos habíamos citado con el otro grupo para compartir el almuerzo. Como ya os podéis imaginar, con puntualidad manchega que nos vimos los dos grupos.

 ¡Que decir que no hayamos contado ya de este sitio! Además de la gran simpatía con la que nos atienden siempre que vamos, es que los precios son realmente ajustados a lo que tomas, sin ir más lejos, ayer tomamos la bebida, tu buen medio bocata, carajillo (de tres colores) y chupito por 3,50, pues eso, que seguiremos yendo las veces que haga falta.

 Para la vuelta, y dada la hora que era Paco y Pedro Lara decidieron salir por el camino más directo, mientras que el resto del grupo decidimos seguir hacia el río, haciendo alguna senda nueva que nos tenía preparada Andrés. Esta senda viene a salir algo más adelante de la presa del "Torcío" en la margen de Motilleja, y desde allí, por una suerte de sendas-caminos hasta "Quasiermas". Una auténtica gozada en la que fuimos serpenteando por todo aquel recorrido.

 Al llegar a la carretera cruzamos el puente que allí cruza el río, subimos hasta las Pinaillas y volvimos a coger la pista que se dirige de nuevo al "Torcío", sólo que en la orilla contraria. Desde aquí, otra vez subida para coger uno de los caminos que yendo a la espalda de los pinares del río Júcar te lleva hacia Albacete.

 Aquí, aquí fue donde nuestro querido amigo Eolo nos estaba esperando con el mazo, ¡que barbaridad! ¡como empezó a soplar! Menos mal que al ir en grupeta parece que se lleva un poco mejor. Y para colmo de males nuestro querido amigo Fran, el nuevo globero, tuvo la mala suerte de pinchar.

 Dada la hora que era una parte del grupo siguió hacia Albacete, mientras que el resto, a saber, Fran (nuestro Fran de toda la vida), Fran (el nuevo), Coro y Pablo nos quedamos allí para echarle una mano en aquella lid. Deciros que no sólo arreglamos el pinchazo, sino que además nos echamos unas risas con el rellenado de la cámara, os lo aseguro. Y ya sabéis que las desgracias no vienen solas, pues la cámara nueva al meterla también se pellizcó y se pinchó, dos por uno, en fin, nuevo cambio y esta vez sí, con todo el mimo del mundo cambio perfecto y de nuevo a la ruta, con el amigo Eolo alegre, alegre.

 Con lo que no contaba Eolo es que Fran (el de siempre) y Pablo son dos auténticas máquinas, y aunque Coro y yo pudimos colaborar con ellos en algunos momento, nos hicieron una vuelta más que buena, a muy buen ritmo, con ellos por delante marcando en todo momento, colocando a la gente y haciendo que todo fuera a las mil maravillas.

 En fin, que finalmente entramos a Albacete con muy buen sabor de boca, con un Fran (el nuevo) que le da al pedal de maravilla, y con muy buenas sensaciones. La pena es que se nos hizo tarde como para tomar la cerveza de los campeones, en fin, para la próxima tendremos que recuperar el tiempo perdido.

 Deciros que al final realizamos unos 64 km a una media de 20,1 km/h. En cuanto a la compañía y recorrido, y en mi particular clasificación de rutas, deciros que la puntuación es muy muy alta.

Saludos Globeros...Edu