
Buenos y globeros días tengan vuesas mercedes.
Ayer, domingo 23 de marzo, pudimos realizar una auténtica ruta serrana, y además, con un grupo más que nutrido de compañeros, a saber, Pablo R., Yellow, Pedro y Paco Lara, Andrés, Fran, Francho, José y este que suscribe.
La propuesta fue hecha durante la semana por Pablo, a la que bien pronto nos unimos el grupo, en la que Pedro se encargó de diseñar la ruta y donde finalmente, y según se iban sucediendo los acontecimientos, fuimos cambiando el itinerario conforme nos iba dictando el propio recorrido. La zona a visitar está enclavada entre Ayna y Bogarra, pasando por las aldeas de La Dehesa, Royo Odrea, Los Vizcainos y Potiche

La quedada inicial la hicimos a las siete de la mañana, pues para llegar a la zona donde teníamos previstos ciclar hay una hora de camino, así pues, madrugada reglamentaria y camino hacia La Dehesa. Para iros situando, este pueblo está en la carretera de Bogarra a un par de kilómetros del cruce con Ayna.


Llegados allí desmontamos las bicicletas de los coches, tomamos algún que otro alimento para ir metiendo algo de calor y azúcar al cuerpo e iniciamos en muy poco tiempo la ruta, pues se nos presentaban cuestas no demasiado largas, pero eso sí, con grandes desniveles en todo el recorrido.

Transcurridos unos escasos 3 kilómetros primer órdago de cuesta y allá que nos vemos padeciendo, pues en frío estas cuestas de casi un 20% de desnivel se clavan bastante, además, con un terreno bastante roto, de modo que los últimos 20 metros fueron imposibles para los que allí estábamos, pie a tierra y a seguir con la marcha.
Pasada la cuesta nos adentramos en la zona de la fuente de la Parra, donde íbamos a tomar un antiguo camino que se dirige hacia Royo Odrea, camino que se transforma en senda pues ha dejado de ser utilizado hace ya muchos años, y es que como podéis ver en las fotos, también los cortijos que por allí existían también están abandonados.

Terminada la senda cogimos otro camino que picaba hacia arriba de nuevo, y con la misma rabia que el anterior sólo que bastante más largo. Pues nada, a sufrir que toca otra vez y además con tan mala suerte que tenemos el primer pinchazo de la mañana; parada para arreglar y esperar a quien se ve así, pues es esta la forma como se debe ciclar, al menos en este grupo.

Pero terminada la cuesta, otro pinchazo más, ya sabéis, cuando se circula con un grupo de nueve personas es muy normal que pasen estas cosas. Total que la mañana iba pasando y los kilómetros también, solo que mucho más despacio, pues entre sendas y perfiles del 20% la cosa no daba para mucho más.
Así que seguíamos con el plan establecido, sólo que unos kilómetros más adelante, después de una bajada meteórica hacia el río mundo, avisé a los compañeros de la posibilidad de visitar la "cueva ahumada", a la que rápidamente todo el mundo contestó que sí. Pues nada, primer desvío de la mañana y allí que nos plantamos.

Más que una cueva, se trata de una abrigo de montaña bastante grande, situado en el fondo del barranco por donde circula el río mundo a escasos metros de la misma. Una zona con unos paisajes absolutamente privilegiados y que no son muy conocidos (por suerte). Esta cueva ha tenido que ser utilizada durante siglos y siglos, y últimamente muy útil para guardar el ganado por las noches. Quiero recordaros, que no muy lejos, en esos mismos montes se encuentra la
cueva del niño, unos de los tesoros de la prehistoria que aquí tenemos. Quien sabe desde cuando ha sido habitada esta cueva.
Visitada la cueva tocaba subir de nuevo todo el barranco, pero antes de seguir hacia la aldea de Los Vizcainos, decidimos parar en otro cortijo abandonado para tomar el almuerzo. Terminado el almuerzo tomamos camino de la aldea citada, continuando con ese paisaje privilegiado que por allí existe, y esta vez, con el río Bogarra discurriendo a nuestro lado.
Dada la hora que se nos estaba haciendo decidimos realizar la segunda variación del camino, y es que en vez de ir directos a Bogarra, nos íbamos a plantar en Potiche para tomar algo fresco, pues el calor empezaba a apretar. Allí en Potiche existe un bar-restaurante donde te atienden bastante bien, con simpatía, como hace falta.

Desde aquí continuamos unos kilómetros por la carretera hasta encontrar una pista que nos iba a llevar hacia la aldea de El Griego. Por fin parecía que íbamos tomando el tono, así que Pedro decidió que podíamos coger la senda que desde esta aldea se dirige hacia la fuente de la Parra, senda que se encajona en el fondo de una pequeña rambla y que te permite realizar un delicioso trayecto entre pinos y además nada complicados.
Transcurridos algunos kilómetros en la senda fue el momento de dejarla, pues debíamos tomar un camino que nos iba a llevar de vuelta a La Dehesa, donde daríamos por terminada la ruta del día.


¿Qué deciros de los que allí íbamos? Que son grandes compañeros vaya por delante, y para seguir, que están todos más fuertes que el vinagre, da gusto ver como suben, bajan, hacen sendas...¡y yo a padecer! En fin, ya sabéis que sigo teniendo una estupenda mala forma de carácter anual, y que además trabajo en ello para poder mantener semejante nivel, que no es nada fácil.

Y por supuesto, deciros que la última incorporación al equipo, Francho, es todo un descubrimiento. Persona tranquila, cabal, con buen pedaleo y mejor cabeza, esperemos que continúe con este grupo todo el tiempo que él quiera.
Quiero insistir en que los parajes de la zona son espectaculares, podemos decir que algunos de los cortados y barrancos que allí tenemos son de los parajes más espectaculares de la provincia, espero que las fotos os gusten.

El recorrido final fue de unos 37 km, y la media de unos 12 km/h, algo corta, pero es que la ruta la tomamos con tranquilidad por un lado, y por otro, algunas de las sendas que tomamos no daban para mucho más.
Saludos Globeros...Edu