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jueves, 10 de abril de 2014

Ruta de miércoles: Cumpliendo protocolos





 Buenos y globeros días tengan vuesas mercedes.



 La de ayer, miércoles 9 de abril, fue una ruta tranquila, de esas que de vez en cuando apetece hacer simplemente para salir a ciclar, charlar un rato, en fin, pasarlo bien.

 En un principio, la ruta estaba preparada para recorrer parte del parque eólico de Capiruzas, pero es que ayer teníamos compromisos algunos de los que salimos y teníamos que volver más bien pronto a Albacete.

 Nos dimos cita a las cinco en el pincho de la feria, como siempre, donde pudimos vernos Paco, Francho, Pedro, quien se acercó por allí para saludarnos, y por supuesto, yo mismo. De allí a la salida del camino de la Bacariza donde habíamos quedado diez minutos más tarde con José.

 La tarde era fantástica para practicar ciclismo, se podía ir de corto y aunque daba algo de viento de cara no era demasiado fuerte. Total, que poco a poco la velocidad iba aumentando y claro, entre la charla que llevábamos y ese rodar tan agradable nos plantamos en El Hundimiento en una hora más o menos. Una vez allí no pudimos sustraernos a realizar la senda que descubrimos el otro día. Bueno, lo de senda es por decir algo, porque es mucho más hacer un "Pacuying" que otra cosa.

 Al llegar a la parte alta de la zona del Hundimiento paramos unos minutos para tomar algún que otro higo que llevaba Francho y hechar un trago de agua. Como todavía llevábamos buena hora decidimos que podíamos todavía hacer algo de Capiruzas, así que nos dirigimos hacia el parque eólico por una de las vías laterales, bastante rota por cierto, de la cual hicimos unos cuatro kilómetros hasta que llegó la hora de volver.

 Y es que, como reza el título de la crónica, uno de los protocolos de ayer, dice que para que la salida sea completa, los allí presentes deberán tomarse su buena jarra de cerveza para cuidar el tema de la hidratación, o también llamada, cerveza de los campeones.

 Como ya íbamos algo justos de tiempo la vuelta la hicimos bastante más rápida que la ida, y en varios puntos del recorrido la velocidad superaba los 34 km/h fácilmente (es que mis compañeros están muy fuertes).

  Lo dicho, una ruta tranquila pero de las que le sacas mucho partido, pues durante unos 25 kilómetros hicimos un buen recorrido de pedaleo fácil, continúo y rápido.

 ¿Qué es la puntualidad manchega? Pues es llegar justo a la hora que tenías previsto hacerlo, y eso es lo que hicimos ayer para el cumplimiento de los protocolos, pues a las 19:30 (en punto, ni un minuto arriba ni abajo) estábamos aparcando las bicicletas en el Inix, donde como no, nos pusieron unas jarras congeladas de cerveza de esas que se te caen las lágrimas nada más verlas.




 En fin señores, que con lo deberes hechos, y como lo prometido es deuda, yo llegué a mi casa a las ocho en punto, justo la hora que tenía previsto. Pero es que los compañeros también pudieron cumplir tranquilamente con los horarios que ayer llevábamos.


 Ruta provechosa donde las haya la de ayer tarde, de 54 kilómetros a una media de 22,4 km/h. ¡Una gozada, oiga!

Saludos Globeros...Edu

domingo, 17 de noviembre de 2013

Valdeganga y el estreno de la ropa de invierno. Pedaladas húmedas y a golpes de empujón.

 Buenos y globeros días tengas vuesas mercedes.

 Para hoy, domingo 17 de noviembre, teniamos prevista una buena ruta por los campos de Valdeganga, ¡y vaya que si la hemos hecho!

 En esta ocasión nos hemos dado cita a las 8:30 en el pincho de la feria, y por supuesto, con puntualidad manchega nos hemos visto 6 globeros (además del 100% de a golpes de pedal). A saber, Pablo R., Paco Lara, Coronado, Yellow, Berme y éste que suscribe (seguro servidor de vds.). Por supuesto, como bien indica el título de la crónica, hemos estrenado para este año la ropa de invierno oficialmente, ¡menos mal que hemos tenido dos dedos de frente!

 La ruta, en un principio, repetía trazados que ya hemos realizado en numerosas veces  para ir hacia Valdeganga, ya sabéis, salimos por el puente que cruza las vías para continuar hacia el cementerio, y desde allí, pasando por la depuradora dirigirnos hacia el polígono romica. 

 La mañana era fría, bastante fría, pues a la baja temperatura había que añadir una niebla que nos ha acompañado durante casi toda la mañana, con lo cual, la única manera que hemos tenido de quitarnos el frío ha sido apretar un poco la marcha y no dejar que la velocidad bajara nunca de 25 km/h. Ya os podéis imaginar que por encima de ese límite ha estado muchos, muchos kilómetros. La temperatura, para más señas, estaba por debajo de cero (no sabemos cuanto), pero hemos podido ver los primeros hielos de la temporada, charcos llenos de hielo con una capa de un dedo de espesor.

 Al llegar a la zona próxima al río hemos tomado nuestro típico desvío a la izquierda de la marcha para acabar haciendo una muy buena bajada por el camino-senda que nos lleva derechos a la zona próxima a las mariquillas, y dada la hora que era, hemos decidido tomar precisamente este camino hacia Valdeganga para hacer alguna que otra senda. Al pasar por el pequeño río que alimenta nuestro querido Júcar, no hemos tenido más remedio que hacerlo con algo de preacución pues hemos tenido que romper el hielo del cauce con las rodadas de nuestras bicicletas.

 Siguiendo, pues, el camino desde las mariquillas hacia Valdeganga, hemos recorrido todo el margen derecho del río, donde, por supuesto, hemos parado en el árbol "bermejiano", al que un buen lugareño nos ha indicado que cualquier día de estos ¡ferengo y cororto con lah jierra par la eztufha! Después de un buen ranto de intentar descrifrar aquel jeroflífico, hemos continuado para intentar ganar la senda que parte del camino alto que va hacia Valdeganga y que tras casi un kilómetro de deleite sendero, nos vuelve a dejar en el río. Ahora sí, esta vez, hemo continuado por la margen derecha del río para ir hasta Valdeganga, donde nos hemos dirigido raudos y veloces hacia "Los Murcias" para apretarnos un almuerzo de esos de medio bocata, vino, café y chupito, que con el frío que hacía era de lo más señalado. 

 ¿Os imagináis quien acudió al almuerzo? Sí, efectivamente, nuestro Pascuy, y es que había salido con la bicicleta de carretera y al ver la salida programada decidió que posiblemente podría almorzar con nosotros. Dicho y hecho, ¡vaya ojo que tiene el amigo!

 Una vez finalizado el almuerzo y con fuerzas renovadas hemos vuelto al camino para, esta vez sí, empezar a descubrir nuevos trazados por la zona de marras, ¡y lo hemos hecho! En primer lugar hemos salido por el camino que sale más al norte del Valdeganga, antes de cruzar el río (por donde está la plaza de toros) y hemos continuado por él hacia el río, dejando la antena próxima al río a la derecha del sentido de nuestra marcha.

 Este camino nos lleva de nuevo a la parte superior del río donde hemos repetido la senda anteriormente citada, ¿por qué? Pues porque la fé globera mueve montañas, y resulta que el grandísimo Coronado había perdido las gafas de sol, y ya sabéis como es el espíritu globero, ¡todas a buscarlas! Antes de la senda un par de kilómetros, y una vez en ella, todos buscando, hasta que finalmente APARECIERON. Sin palabras.

 Así que recuperadas la fuerzas y las gafas, la situación la pintaban calva para buscar las nuevas pistas, así que desde la parte inferior que pega al río hemos vuelto hacia la zona de arriba, sólo que hemos tomado la primera desviación hacia la derecha, que nos ha llevado por unos caminos en no muy buen estado, tal es así, que al final nos hemos tenido que hacer un "pascuying", o sea, sin pista, sin camino, sin senda, sin "na de na", en medio del bancal y para adelante, que dicho sea de paso, es realmente divertido, sobre todo cuando los que van detrás de tí se conjuran para que a la próxima vas al río.

  Desde aquí se cruza la carretera para tomar una finca con un par de tinajas (ya vacías, dato importante) en la puerta y que te llevan derecho a la pinada, y yo diría que más que derechos lo que te llevan es "a toda hostia", pues al cabo de unos metros nos apareció un perro que salió de la finca, de esos que mide metro y medio, boca espumosa, y que piensa que debes formar parte de su comida por la forma de mirarte y de abrir la boca. Total, que la velocidad aumentó más que notablemente, hasta que, nuestro querido Yellow volvió a probar su teoría que en el fondo son un poco miedosos, y ni corto ni perezoso se bajó de la bicicleta, se puso por delante del perro y le lanzó un grito del que todavía nos estamos recuperando. Desde luego, hay que tener una par de narices y sobre todo, enfrentarte a un perro que no sea sordo.

  Ganada por fin la pinada, y siendo ya algo tarde, todavía hemos tenido tiempo de buscar variantes dentro de la misma, y desde luego hemos podido recorrerla bastante bien, hasta que hemos llegado al camino que sube de los Yesares hacia la parte alta de la meseta, dirección Albacete.

 Y si por la mañana no hemos llevado frío, no penséis que a estas horas nos ha entrado algo, muy al revés, hemos vuelto a poner la directa y raudos y veloces hemos enfilado nuestras monturas hacia Albacete por las mismas rodadas que unas horas antes. En algún momento he tenido que pedir algo de árnica, indicando a Pablo, que por el bien de todos lanzara alguna que otra foto, pfff! y eso que venían Berme y él de hacer una ruta el día de antes de las buenas.

 Total, que hemos llegado a Albacete a eso de las 13:45, con un ruta realmente buena en las piernas, de más de 72 kilómetros, a una media de 19,4 km/h, que después de tanta senda, camino roto y algo de viento al final del camino, han dejado a este grupo de globeros a punto para tomar la cerveza de los campeones. Dada la hora que era, nos hemos quedado Berme, Coronado y yo, pues el resto ya tenía compromisos, así que hemos repuesto líquidos y cada mochuelo a su olivo.

 Aquí os dejo un enlace a las fotos del recorrido, que dado que no había mucha luz, tampoco es que se pudiera hacer muchos más.

 Buenísimo día de ruta, con novedades en el trazado y con un sabor de boca más que agradable, aquí os dejo la ruta en dos tramos, ida y vuelta a Valdeganga.





 Saludos Globeros...Edu