

Como ya os podéis imaginar ayer hizo una de esas tardes que lo mejor era haberse quedado en casa, y es que se puede definir en dos palabras la salida de ayer, frío y viento. Se ve que el bueno de Eolo le tenía ganas a Coronado desde este fin de semana y a la primera que ha tenido oportunidad, no ha perdonado.
Quedamos en la rotonda del inicio de la vía verde, con semejante día lo mejor era tomarse las cosas con tranquilidad, y así lo hicimos, por lo que nos decidimos por ir hacia El Salobral pasando por Aguas Nuevas, sin despegarnos mucho de Albacete pues había unas nubes en el horizonte que ya apuntaban agua y nieve en abundancia.
En esos primeros kilómetros tuvimos un viento cruzado que aunque era molesto, se podía llevar, así que dirigimos nuestra pedaladas hacia Aguas Nuevas, y es a partir de ahí cuando empieza nuestra odisea ventosa, porque el aire viene a rachas, variables y con cualquier orientación, lo que nos hace irnos de un lado a otro continuamente. De todas formas, como somos 2 globeros muy globeros, apretamos los dientes y a darle con más rabia, de modo que llevamos una marcha de 24-25 km/h más que aceptable con semejante temporal.

Llegados a El Salobral decidimos hacer una pequeña variación de ruta, pues cogimos la carretera vecinal que va a dar a la que une Aguas Nuevas con Santa Ana, y es que, señores, el cielo pintaba unas lluvias a escasos kilómetros de miedo.
Los primeros kilómetros, con el viento a favor nos hacen superar los 35 km/h con facilidad. Además, nos encontramos con una aldea, semi-abandonada en la que tuvimos que para a hacer alguna foto. La verdad, es que da pena que estas construcciones se pierdan, después de la vida que han tenido, pero todo tiene un final.

Cogida la carreta en dirección a Santa Ana después de visitar la aldea, es cuando Eolo se ensaña con nosotros a base de bien, y tenemos que hacer unos seis kilómetros con un viento en contra que podría superar fácilmente los 35 km/h. Así que, este par de globeros apretaron los dientes de nuevo, y nos defendimos a base de bien, de modo que nuestro cuenta kilómetros no bajo de 20 km/h salvo en contadas ocasiones.
Por suerte, al llegar a Aguas Nuevas el viento fue cediendo y nos encaminamos hacia Albacete por el camino de la Baqueriza. Vuelta tranquila y sin muchos sobresaltos, tan sólo pudimos encontrarnos con dos simpáticos lugareños que nos hicieron sendas sardinetas cuando les indicamos que tuvieran cuidado a ver si nos atropellaban, ¡hay que ver, lo gilipollas que se ponen algunos cuando cogen un volante!

Así que llegados a Albacete y para entrar en calor, lo mejor que pudimos hacer fue tomar unas cervezas en el Inox, con cadencia, educación y puntualidad manchega. (Además pudimos ver una hucha la mar de simpática , -sííii, he dicho hucha-).
Al final, 40,6 kilómetros en algo menos de dos horas.
Saludos globeros...Edu
Pd. Esta foto es de esta mañana, al fondo, aunque no se ve bien, está toda la sierra de Chinchilla nevada.