Buenos y globeros días tengan vuesas mercedes.
Ayer, miércoles 29 de enero nos reunimos, como todos los miércoles, cuatro globeretes para hacer una de esas rutas que se guardan en la retina. A saber, José, Pedro L., Coronado y éste que suscribe.

Pascuy, que salió por la mañana, ya nos advirtió que nos fuéramos preparando, frío, viento y agua nos estaban esperando. Casi acierta, no nos contó lo de la nieve.
A las 16:30, y con puntualidad manchega nos vimos en el pincho de la feria, y en esos momentos acababa de caer una buena manta de agua, pero una vez que te has animado y que ves que no estás solo, decidimos que lo mejor era continuar con la salida, ¡si llueve nos mojamos! dijimos al unísono los cuatro globeros.

En fin, lo primero fue dirigirnos a casa de José para que cogiera su chubasquero, pues se acercaban nubes que amenazaban agua. Ya desde allí, tomamos el camino de la Bacariza para hacer la ruta del Hundimiento, pero a escasos tres kilómetros de Albacete nos empezó a diluviar y a azotar el viento de tal modo, que no tuvimos más remedio que parar, ponernos los chubasqueros y empezar a pensar que lo mejor era volvernos, sobre todo cuando nos empezaron a caer los primeros copos de nieve, y no fueron pocos, pues en escasos segundos todo el cielo se tiño de blanco. Pero con estos corazones que Dios no ha dado y los globeros que llegamos a ser, nos dijimos que de eso nada, que a seguir, que en todo caso cambiábamos el sentido de la ruta, y así hicimos, pues hacia la finca del Acequión parecía que se abría el cielo.

Pues nada, para allá que nos dirigimos, hacia la finca del acequión con un viento de cara, fuerte, gélido, congelado, y sobre todo, húmedo, de ese que se te mete por los huesos y te llega a congelar hasta los tuétanos. Eolo se quedó a gusto, os lo aseguro.
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Tres simpáticos lugareños |
El camino discurría ahora por el curso del canal de la Lobera, donde pudimos ver que los puentes que se llevó la última avenida de agua están bastante avanzados en reconstrucción. Una vez que llegamos a la finca decidimos ir a una ¡ALDEA ABANDONADA! que pilla a unos tres o cuatro kilómetros desde la finca del Acequión. (Yellow, te la perdiste).
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Dos simpáticos lugareños |
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Gallinero |
La verdad es que nos encantó a todos la visita. Visita que por cierto, habíamos intentado en otras ocasiones hacerla en grupo pero nos había sido imposible. Yo ya la había visitado hace algún tiempo y me impresionó algunas de las naves caídas que allí hay. Os dejo las fotos que nos hicimos.

En el momento de irnos y al asomarnos de nuevo al campo pudimos comprobar como la nube de nieve había hecho de las suyas por la sierra de las Peñas, y es que se veían desde donde nosotros estábamos perfectamente los montes aquellos recién nevados. Una preciosidad, oiga.
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Tan solo un par de globeros |
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El horno de pan |
Para volver nos dijimos que dado que se iba a hacer pronto de noche podíamos ver todavía la laguna de Algibarro y encaminarnos hacia la autovía de Madrid para coger la vía de servicio, que de noche todos los gatos son pardos.
Al pasar por la laguna la temperatura había bajado unos cuantos grados ya, así que no pudimos parar del frío que hacía. Eso sí, ya os digo que es una de las veces que más nos ha gustado, pues entre la cantidad de agua que tiene, el reflejo de la puesta de sol, y esas nubes que cubrían gran parte del cielo disfrutamos a base de bien con las vistas que nos regalamos allí.
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El pozo |
La vuelta fue bastante rápida, era demasiado el frío que hacía como para andar con contemplaciones, así que nos plantamos en Albacete en menos que canta un gallo, que con los cuatro focos en marcha aquello se hace de día.
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En esta foto está Coronado, os lo aseguro |
Por supuesto, y como sabéis, la cerveza de los campeones también cayó, y es que hay que cuidar la hidratación de manera conveniente y correcta. Para esta ocasión nos fuimos a Los Corzos, donde ya os digo que nos trataron estupendamente, con unas tapas bien puestas de verdad y la caña bien tirada. Así que hablando, riendo y pasando un buen rato se nos hizo la hora de volver a casa. En fin, una auténtica gozada, ya se imaginan ustedes.
También nos dio tiempo a ir planificando la ruta nocturna del próximo viernes, 7 de febrero. El plan es salir de aquí entre 19:30 - 20:00 con dirección Chinchilla, una vez allí, hacer dos grupos (si es que hace falta), uno para las sendas y otro para un paseo por las calles de Chinchilla. Volvernos a Albacete para llegar sobre las 10:30, y finalmente hacer una cena en el bar Madrid. De hecho, Coronado ya va a gestionar el tema.
Señores, vayan confirmando que hay que hacer la reserva.
Pues nada más, deciros que finalmente hicimos 47 km a una media de 20,3 km/h. Por supuesto, de la ruta, esta vez, me quedo con las vistas de la laguna, ¡ESPECTACULAR!