
Buenos y globeros días tengan vuesas mercedes.
Ayer, domingo 23 de febrero tuvimos una ruta especial. Especial por el recorrido, especial por los que íbamos y especial por la visita de nuestro querido Eolo, globero de pro tal y como estamos viendo últimamente. Aunque sea muy repetitivo el tema del viento en esta tierra, es que para quien no conozca esta zona, os aseguro que cuando sopla el viento, al ser una tierra tan llana, no queda un solo sitio donde te puedas refugiar.

En cuanto a la ruta, se pretendía llegar hasta Motilleja, sólo que había dos trazados, uno más madrugador para hacer todas las sendas habidas y por haber de la zona de los Yesares, y otra, algo menos madrugadora y que pretendía llegar a Motilleja de modo más directo.
Siento no poder poneros fotos de la primera de las rutas, pero es que este que suscribre salió con el segundo grupo, a saber, Fran (nuevo fichaje), Coronado y JuanCar. El primer grupo esuvo formado por Pablo, Pedro y Paco Lara, Fran (el de siempre), Andrés y José.

La ida hacia Motilleja siempre la hacemos por la finca de Miraflores y he de decir que el día, a esas horas, se presentaba perfecto para la práctica del ciclismo, nada de viento (aunque parezca mentira) y un sol perfecto, total, que a un buen ritmo de pedaleo nos presentamos en la bajada al río, donde antes de empezar la misma, pudimos encontrarnos con Pascuy que había salido bastante antes; pensábamos que vendría hacia Motilleja con nosotros, pero tenía quehaceres en Albacete, que de buena gana hubiera seguido dándole al pedal con la grupeta.
En la bajada pudimos ver como JuanCar, siempre que la cosa se pone algo más complicada, tiene un punto de técnica mejor que el resto, y se plantó abajo rápidamente. Los demás fuimos bastante más despacio, con Fran en pleno proceso de aprendizaje del que hemos de decir, que como siga así no va a haber quien le eche un galgo, os lo aseguro.

Desde aquí y dada la hora que era tomamos el camino más recto hacia Motilleja, que sale de la parte inferior del puente de la carretera de Mahora, y en unos cinco kilómetros, picando todos hacia arriba nos plantamos en La Trilla, donde nos habíamos citado con el otro grupo para compartir el almuerzo. Como ya os podéis imaginar, con puntualidad manchega que nos vimos los dos grupos.

¡Que decir que no hayamos contado ya de este sitio! Además de la gran simpatía con la que nos atienden siempre que vamos, es que los precios son realmente ajustados a lo que tomas, sin ir más lejos, ayer tomamos la bebida, tu buen medio bocata, carajillo (de tres colores) y chupito por 3,50, pues eso, que seguiremos yendo las veces que haga falta.

Para la vuelta, y dada la hora que era Paco y Pedro Lara decidieron salir por el camino más directo, mientras que el resto del grupo decidimos seguir hacia el río, haciendo alguna senda nueva que nos tenía preparada Andrés. Esta senda viene a salir algo más adelante de la presa del "Torcío" en la margen de Motilleja, y desde allí, por una suerte de sendas-caminos hasta "Quasiermas". Una auténtica gozada en la que fuimos serpenteando por todo aquel recorrido.
Al llegar a la carretera cruzamos el puente que allí cruza el río, subimos hasta las Pinaillas y volvimos a coger la pista que se dirige de nuevo al "Torcío", sólo que en la orilla contraria. Desde aquí, otra vez subida para coger uno de los caminos que yendo a la espalda de los pinares del río Júcar te lleva hacia Albacete.
Aquí, aquí fue donde nuestro querido amigo Eolo nos estaba esperando con el mazo, ¡que barbaridad! ¡como empezó a soplar! Menos mal que al ir en grupeta parece que se lleva un poco mejor. Y para colmo de males nuestro querido amigo Fran, el nuevo globero, tuvo la mala suerte de pinchar.

Dada la hora que era una parte del grupo siguió hacia Albacete, mientras que el resto, a saber, Fran (nuestro Fran de toda la vida), Fran (el nuevo), Coro y Pablo nos quedamos allí para echarle una mano en aquella lid. Deciros que no sólo arreglamos el pinchazo, sino que además nos echamos unas risas con el rellenado de la cámara, os lo aseguro. Y ya sabéis que las desgracias no vienen solas, pues la cámara nueva al meterla también se pellizcó y se pinchó, dos por uno, en fin, nuevo cambio y esta vez sí, con todo el mimo del mundo cambio perfecto y de nuevo a la ruta, con el amigo Eolo alegre, alegre.

Con lo que no contaba Eolo es que Fran (el de siempre) y Pablo son dos auténticas máquinas, y aunque Coro y yo pudimos colaborar con ellos en algunos momento, nos hicieron una vuelta más que buena, a muy buen ritmo, con ellos por delante marcando en todo momento, colocando a la gente y haciendo que todo fuera a las mil maravillas.
En fin, que finalmente entramos a Albacete con muy buen sabor de boca, con un Fran (el nuevo) que le da al pedal de maravilla, y con muy buenas sensaciones. La pena es que se nos hizo tarde como para tomar la cerveza de los campeones, en fin, para la próxima tendremos que recuperar el tiempo perdido.
Deciros que al final realizamos unos 64 km a una media de 20,1 km/h. En cuanto a la compañía y recorrido, y en mi particular clasificación de rutas, deciros que la puntuación es muy muy alta.
Saludos Globeros...Edu